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Algunas ideas importantes del artículo de: www.gestiopolis.com

 

De nada sirve retener al talento si éste no está dispuesto a aportar lo mejor de sus conocimientos y habilidades en beneficio de la empresa. Por eso, las compañías deben abordar políticas de mercadeo interno que además de motivar a los empleados, los haga partícipes de los resultados de la compañía y los involucre de tal manera que se sientan cómodos en su trabajo.

Así como en la relación con los clientes, las empresas deben tener como objetivo contar con estándares altos de calidad en su relación con los empleados, logrando que ellos se sientan positivamente conectados con la compañía. Un empleado feliz, motivado y contento se traduce en mayor productividad y por lo tanto mejores resultados corporativos.

Para lograr este objetivo, el mercadeo interno es una herramienta de gran ayuda. Este proceso de seducción del talento puede dividirse en tres etapas:

En primer lugar, las empresas deben conectarse con sus empleados, creando en ellos un fuerte sentido de pertenencia. Comunicar y vivir la visión, misión y política empresarial es un factor fundamental para lograrlo, buscando que tales objetivos empresariales se conviertan asimismo en los objetivos de cada uno de los trabajadores.

En segundo lugar, la empresa debe gestionar a cada trabajador de tal forma que se sienta cómodo en su trabajo, con todas las condiciones necesarias para aportar lo mejor de sí en sus actividades. Una gestión personalizada, que tenga en cuenta las necesidades y motivaciones individuales de los empleados en temas como la conciliación de la vida laboral y personal, objetivos de futuro a la empresa, planes y actividades de bienestar social, beneficios, generará un ambiente propicio para su desempeño. Finalmente, el crecimiento personal y profesional de los empleados es una de las bases fundamentales para su desempeño en la empresa. Si la empresa se preocupa de capacitar a los empleados, ofrecerles retos y posibilidades de crecimiento, éstos sentirán que son importantes para la empresa y se preocuparán por corresponder a tal beneficio recibido.

Esta nueva manera de entender y gestionar la relación del empleado, utilizando políticas de mercadeo interno como la comunicación corporativa, el enfoque en la satisfacción de las necesidades empresariales, el desarrollo de un mensaje y una oferta de valor, entre otras, redundará en la motivación e integración del empleado, quien aportará lo mejor de sí al sentir que es importante y tiene valor para la compañía.